«

»

Ene 03

El alquiler de impresoras 3D

Hay muchas empresas de alquiler de impresoras normales. Pero donde de verdad puede haber demanda es en la impresión 3D.

No lo recuerdo bién, pero creo que fue hace 3 años leí la noticia que las impresoras 3D iban a cambiar el mundo. La logística mundial en cuanto a la fabricación transporte y almacenamiento no la reconocería ni la madre globalización que la parió. China dejaría de ser la fábrica del mundo. Los polígonos industriales se hundirían en una rápida agonía y las puertas de las naves oxidarían sus goznes. La reciente ampliación del canal de Panamá se convertiría en una inversión ruinosa porque habría poco que transportar.

En definitiva, el articulista profetizaba que cada uno de nosotros en su casa tendría impresoras 3D con las que nos fabricaríamos todo. Desde unos zapatos hasta una tarta de cumpleaños.

La impresión es que todavía quedan muchas lunas para que eso ocurra. Las impresoras 3D piden paso en aplicaciones como la medicina y la fabricación de prototipos. Pero en el ámbito doméstico e incluso entre la pequeña y mediana empresa la impresión 3D está más cerca de la utopía que de la realidad. Básicamente por 3 razones:

1.- El precio de las impresoras 3D
A pesar de que ya pueden conseguirse impresoras 3D domésticas por menos de 200 € , tienen una velocidad exasperante y un rango limitado del materiales. Si queremos irnos a impresoras con una velocidad más decente y, sobre todo, que trabajen con algo más que los típicos filamentos plásticos, nos tenemos rascar varios miles de euros. Como ejemplo, una impresora 3D para fabricar figuritas de metal pasa de los 2000 € .

2.- La formación
Es, quizás, la barrera de entrada más insalvable. Estamos acostumbrados a manejar programas de diseño en 2D. Pero para adaptar un diseño 3D a nuestro gusto, tenemos que aprender a manejar programas de maquetación en 3D. Claro que siempre está la opción de comprar los diseños ya hechos y poner a imprimir la máquina. Pero entonces ya pierde uno de sus reclamos; poder hacer algo verdaderamente personal u original.

3.- La incertidumbre
Está claro que con una impresora 3D podemos hacer un pequeño juguete plástico. Pero quien me garantiza que después de se desvanezca el polvo de estrellas no voy a tener un trasto inútil arrimado en un trastero. Es la pescadilla que se muerte la cola; para encontrarle aplicaciones necesitamos probarla, Y no la probamos por si acaso no tengamos nada práctico en que aplicarla.

Estas 3 objeciones pueden ser superadas con el alquiler de impresoras.

El precio de compra de la máquina ya no sería un problema. Con el alquiler no tendríamos que hacer un desembolso importante para tener el equipo que realmente nos puede servir. La alquilaríamos por el tiempo necesario para hacer las pruebas.

La barrera de entrada del aprendizaje no sería tan inexpugnable. Primero porque las empresas de renting de impresoras suelen tener personal técnico que ayuda en la instalación, configuración y mantenimiento de sus equipos. Luego porque nos pueden echar un cable con el funcionamiento y con el aprendizaje. Además, no tendríamos esa presión de aprender a utilizar ya un equipo por habernos costado un riñón.

Por último, aunque no menos importante, eliminamos la incertidumbre. Podemos probar con diferentes diseños 3D. De entrada juguetes y objetos inútiles. Luego algo más práctico. Y por último en muchas profesiones se podrá integrar la impresora 3D como parte de la oferta de servicios que realizan.

Ya algunas empresas empiezan a ofertar impresoras 3D en renting . Pero es un modelo de negocio que plantea muchas incertidumbres y donde el primero que se lance a la piscina tiene muchas posibilidades de dar con sus dientes en el cemento.

Es posible que en algún momento se cumpla la profecía. Los chinos ya no trabajarán en fábricas. Los gigantescos barcos mercantes serán desmantelados. Las naves de los polígonos se convertirán en huertos ecológicos. Llegará. Pero no será pronto. Y, solo si conseguimos hacer más asequible la tecnología 3D.